El Señor Telenoche
(Por Osvaldo Bazán) Corrió una carrera entre su salud y su profesión. No sabía si alguna de las dos iba a impedir que la otra llegase al 2000. Ahora Luis Clur (77) periodista desde los 14 sonríe: llegó al 2000 con salud y dirigiendo “Telenoche”, como lo hizo en los últimos nueve años. Anunció en diciembre que era su último mes de trabajo y no aceptó ninguna despedida. Se tomó entonces las primeras vacaciones de su vida en una modesta quinta alquilada en Mar del Plata y si bien resolvió no volver al noticiero de Canal 13, proyecta ahora ocupar sus días escribiendo una historia del periodismo argentino.
“Telenoche”. 0221-614-0535 “Hicimos una televisión informativa, crítica de la situación de la realidad. El noticiero no era opositor, que es otra cosa. En estos diez años he tenido absoluta libertad por parte del Grupo Clarín, no he tenido que soportar ninguna presión. La indicación siempre fue reflejar la realidad. Si hay un hecho, hay que darlo, no ocultarlo, no deformarlo”, aconseja Clur y se entusiasma.
Noticias: ¿Incluso si se tocan intereses del Grupo Clarín?
Luis Clur: El diario nunca oculta un hecho, el grupo nunca oculta información. Total, la información siempre va a salir, no se puede ocultar, ésa es la realidad.
Noticias: ¿Qué le dejó y qué le quitó el periodismo en todos estos años?
Clur: Me dio una visión muy grande de la vida y un conocimiento general muy interesante. Soy un autodidacta y lo que aprendí, lo que conozco y lo que sé, es por el periodismo. Me siento muy acompañado por mi familia. Tengo un hijo, Quique, que es jefe de camarógrafos del 13. Y además, tengo un montón de recuerdos maravillosos, como la vez que me encontré con el Che Guevara. Fue en 1962 en Punta del Este, en la Conferencia Interamericana. El Che me trataba mal, decía ¡”yo a vos no te contesto porque sos un porteño vivo”. Igual, terminamos amigos.
Rating. “Peleamos en los últimos cuatro años contra el programa más importante de la televisión, el de Susana Giménez y nos mantuvimos bien, con una buena medida de rating, llegando a veces a empatar o a superar. En época de gran conmoción por la noticia, por ejemplo con lo de la AMIA o lo de la Embajada de Israel, cuando hay un gran acontecimiento, la gente pone el 13. Es que “Telenoche” le da trascendencia a lo que la tiene. Lo superficial o frívolo, si es para aflojar tensión, se puede hacer, pero no para dar rating, porque no lo da. Lo de Mauro Viale, en su época, fue un pequeño boom, pero se sabía que eso no podía seguir; y la gente del canal no podría hacer amarillismo porque no sabría cómo hacerlo”.
Autoritarismo. Clur rompió su bajo perfil para dar un discurso cada vez que “Telenoche” recibió un Martin Fierro (nueve, entre 1991 y 1999. Ahí se hizo famosa su frase “cuando se enciende una cámara, cae el autoritarismo”. Sin embargo, y a pesar de su encendida defensa a favor del respeto a los derechos humanos, corrió la versión de supuestas relaciones entre él y sectores militare en tiempo del proceso.
Clur: Es que cuando me echan de “La Opinión”, la Marina me convoca para darme un trabajo. Un allegado a Massera me preguntó qué quería hacer. Le dije que no quería ningún trabajo que ellos me pudieran dar. Después me llaman de Radio El Mundo para producir un programa. Acepté. Al terminar el primer día, me enteré que el programa era de la Marina y de Editorial Atlántida. Renuncié. El conductor, un periodista hoy muy conocido, me pidió que no lo dejara. Yo le dije que no me aguantaba, que sabía quiénes eran. No me interesaba.
Noticias: ¿Tuvo contacto directo con Videla, Massera, o Agosti?
Clur: No, solamente el segundo día del golpe, cuando llamaron a los directores de todos los diarios. Pedían colaboración de los medios, pero ¿qué colaboración podía haber si al segundo día de la revolución estaban pidiendo las páginas antes de salir a la calle?
Noticias: Usted habló de autoritarismo en los discursos del Martín Fierro, ¿en quién pensaba?
Clur: En el único que estaba manejando al país autoritariamente, con un barniz democrático.
Noticias: Usted habló de autoritarismo, pero durante el gobierno de Menem, más allá de las intenciones que él tuviera, se privatizaron los medios y hubo libertad de prensa absoluta.
Clur: No, lo que quiero decir es que el gobierno menemista sí tuvo un barniz autoritario. Otro problema de estos años fue la formación de los multimedios. Los dos son peligrosos, quizás es más fácil hacer un frente común para luchar contra un gobierno, que contra una concentración monopólica mundial, porque contra un Moloch que está manejando los hilos mundialmente, diciendo “esto va y esto no”, es muy difícil. A partir de las grandes concentraciones que se están produciendo en el mundo, veo un peligro para todos. La gran concentración la están haciendo los bancos, los fondos de inversión, no los editores, que conciben al periodismo como un entretenimiento más. Están digitando las ideas, los modos de vivir, las costumbres, las tendencias, la libertad, la democracia, fiscalizándola desde un solo lugar. Es grave ¿no? En una carrera, además, en la que el país está muy atrasado. Acá el único que puede hacer un poco de fuerza es el Grupo Clarín, aunque ya hay un pie extranjero, el 18 por ciento que se metió en ese grupo (se refiere a Goldman & Sachs); yo no sé si podrá seguir ensanchándolo, pero Clarín es el único grupo de información que decidió dedicarse a eso y lo está haciendo y le ha ido muy bien.
Noticias: ¿Y Clarín no es ese Moloch a nivel nacional?
Clur: No, es el único que está enfrentándolo.
Noticias: Es un poder multimedio muy fuerte.
Clur: Pero no fabrica zapatillas o conservas; se dedica solamente a información y al entretenimiento. Trabaja dentro de ese medio y trata de hacerlo con independencia.
Buen comienzo. “Mi primera nota fue el suicidio de Lisandro de La Torre”. La segunda, el de Leopoldo Lunes”, dice, y evoca su paso por una agencia de noticias a la que entró en 1937. Tenía 14 años y un total desconocimiento de su vocación. Así frecuentó la primera redacción de su historia, ámbito que nunca dejaría. El primer peronismo lo encontró en un lugar incómodo. La agencia United Press, a la que el general Perón acusó públicamente de “traidora”. En esa época tuvo su gran primicia mundial, que puso en tela de juicio una verdad aprendida por todos: el horario de fallecimiento de Eva Perón. Por su buena relación con el entonces canciller Jerónimo Remorino, se entero de la muerte apenas ocurrió, a las 18.30. Cuando llamó a la agencia no le creyeron, ya que no había ninguna confirmación oficial. Insistió tanto que la agencia decidió mandar la información al mundo. Pero pasaron dos horas y nadie confirmaba la noticia. Hasta que Clur encontró, en una sala vacía de Casa de Gobierno una copia recién impresa de las honras fúnebres de Eva Duarte. Recién ahí respiró tranquilo.
Noble y Timerman. Clur dirigió “Clarín” en los ’50 y fue la mano derecha de Roberto Noble, su fundador, hasta que una pelea por un tema menor (Noble quiso nombrar en la redacción a un periodista sin consultarlo con él) hizo que se separaran para siempre “Tuve muy bien feeling con Noble. Tomaba decisiones rápidas y audaces”. También trabajó en la mítica redacción de “La Opinión”. “Tanto Noble como Timerman tenían una gran visión del periodismo. Noble en el sentido empresarial. Timerman, en el periodístico. Esa era la diferencia entre ellos”.
“Un domingo, en ‘La opinión’ –recuerda mientras la charla se hace más íntima- publicamos el lugar que la Triple A usaba como cuartel central. El coordinador no quiso controlar la salida del diario. Ahí tomamos conciencia de la situación. Los que hicimos esa edición nos escondimos, nos escapamos todo el fin de semana”. Luis Clur está volviendo a una zona oscura, un lugar difícil. La pregunta es por qué siguió en el diario después del secuestro de Jacobo Timerman, con la intervención militar. “Considerábamos que con el diario en la calle, peso Timerman, ejercíamos un derecho y la posibilidad de conseguir su libertad, aunque el gobierno intentara torcer la línea editorial. Publicamos información sobre la apertura política. Al día siguiente clausuraron el diario y me pidieron la renuncia con el revólver en la mano”.
Noticias: Visto hoy, ¿está conforme con haberse quedado?¿se podía hacer algo efectivamente?
Clur: Yo hice lo que pude, tanto es así que logré que el gobierno militar clausurara un diario intervenido.
Tiempos duros. “¿Por qué los diarios siguieron saliendo durante la dictadura? –se pregunta- Yo diría que fue una especie de supervivencia alocada, pero eso recién se puede analizar ahora”.
Noticias: ¿Tenía conciencia de que en ese momento, por una palabra de más o de menos, podía ser calificado como colaboracionista?
Clur: No estaba tan marcada la cosa. Había gente muy importante trabajando en “La Opinión” post- Timerman, como Luis Gregorich, Ernesto Schooo, Aníbal Vinelli, Osiris Troiani. Consideramos que era un baluarte abierto para defender hasta último momento lo que era nuestro.
Pero ya han pasado muchos años y ahora Clur mira “Telenoche” cada noche, aunque a veces prefiere quedarse escuchando música brasileña o leyendo la historia del diario “Crítica”. Ve “Primicias” pero no se siente identificado. Lee los diarios, los marca, está al tanto pero no tiene urgencias. Claro que no se resigna a no hacer nada. “Como ve no hay ningún ‘ocaso del guerrero’, dice y se sonríe cómplice. Es obvio que el nervio continúa”.
Represión. El Reporter Esso
Era un informativo de 15 minutos, en la década del ’60, “en donde hicimos algunas locuras –admite Clur- Una vez en la época de Illia cubríamos una represión a una manifestación peronista que ocurrió en Parque Patricios. Había habido gases lacrimógenos, caballos, todo. Pero después de filmarlo, el camarógrafo me dice que se le había velado toda la filmación. Hablamos con el jefe de policía y le preguntamos si estaba dispuesta reprimir de nuevo para la filmación. Dijo que sí. Hablamos con los jefes sindicales y también dijeron que sí. Los peronistas salieron a correr por el parque y la policía volvió a perseguirlos, a tirarles gases, hubo más heridos. Salió mejor que la primera, porque ya estaba ensayada.
Otra vez, el general Onganía dio un discurso y la verdad que no nos gustó cómo había quedado. Le dijimos que él se había equivocado, que teníamos que repetir todo No tuvo ningún problema en hacerlo. Y eso que era un tipo difícil.
Secuestro. Héctor García
En 1972, bajo el gobierno del general Lanusse, un desprendimiento del grupo guerrillero ERP, el ERP 22, secuestró a Héctor Ricardo García, “el dueño del canal en el que yo trabajaba –recuerda Clur-, con la exigencia de que se difundiese una proclama en sus dos medios (“Crónica” y Canal 11). En ese momento, yo no sabía cómo hacer para poner la proclama al aire, sin que me lo impidieron previamente. Así que fue al estudio en donde estaba saliendo en vivo el programa “Matinée”, que era un verdadero éxito de público en ese entonces, con Andrés Percivale, Rosmary y Amanda Rozas. Cuando Amanda estaba leyendo unas informaciones, le metí la proclama del ERP en medio de sus papeles y ella empezó a leerla sorprendida, sin saber de qué se trataba. A las diez líneas me llamaron de la gerencia artística, de operaciones, de todas partes preguntando quién había dado la orden. Tuve que aclarar todo, pero a las pocas horas García salió en libertad. No podía dudar, estaba en juego la vida del director.”
Bijáin de sin
Una de cal, una arena. La semana anterior había tenido que entrevistar a Hadad, me parece que como compensación me mandaron a Mar del Plata a hablar con Luis Clur, que estaba ahí pasando sus vacaciones. Claro, era la revista Noticias, alguna cosa tenían que encontrar. En la revista estaban convencidos que detrás del discurso antiautoritario de Luis Clur se escondía un colaborador de la dictadura. Querían que hablara de eso. Pero yo busqué en varios archivos, pregunté a colegas y nadie me ratificó esa información. Decidí ir y preguntarle a Clur. Una pena, porque me lo pasé dando vueltas sobre algo que no existió -o al menos no en el grado en que Noticias quería contar- y quizás descuidé alguna anécdota de este hombre que era una enciclopedia de periodismo. Su anécdota sobre el horario de la muerte de Eva es deliciosa. El recuadro sobre la represión del Reporter Esso fue nombrado alguna vez en una entrevista por Patricio Rey para hablar sobre montajes de la realidad. Además esta nota significó mi primer viaje para Noticias, en avión a Mar del Plata. Hasta ese momento, yo no era un periodista que hubiera viajado mucho. Ir y volver a Mar del Plata en el día, con almuerzo con copa de camarones en el Puerto, acompañado de Néspolo, para mí fue un éxito. Y me cayó muy bien Clur.





En esta nota falta la mencion del hecho -para nada menor- de que el 2 de mayo de 1991 Luis Clur le comunicó a Liliana López Foresi que no podía emitir más opinión en “Revista 13, periodismo con opinión”.
Es cierto. En el momento en que escribí la nota no lo sabía y ninguno de todos los que consulté en su momento me lo contó. De haber sabido el dato debería haberle preguntado claramente por el suceso. Es una deficiencia de la nota. Saludos.