Graciela Alfano. Matías Alé. 5/2/2000

Escrito por osvaldo el dia feb 5, 2000 en Notas Periodisticas, Noticias |

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Tapa Noticias N° 1206. 5 de Febrero del 2000

Graciela Alfano

Manipula que triunfarás

(Por Osvaldo Bazán)

La pareja protagonizaba en la pileta del spa del Sheraton un show de elevado contenido erótico. Sabían que cerca de allí había un espectador casual y privilegiado. Diego Toni, productor de “PAF!”, el chismoso programa de Jorge Rial. Cuando el periodista se retiró, con la celeridad con que había comenzado, el show terminó. Ya no tenía sentido.

Así, con estudiado cálculo de marketing, una actriz de nunca probados talentos artísticos llamada Graciela Alfano (47) consiguió un desmesurado espacio en los medios, montó un espectáculo de la vida para ellos, y se transformó en un paradigma de la sociedad de la imagen: lo que vemos y escuchamos es presentado como espontáneo, pero en realidad es artificial y premeditado. La compulsión no es por ser sino por aparecer.

“La vedette antes ganaba el lugar de sex symbol en el escenario, ahora se lo gana desde los medios”. Lo dijo ella y lanzó su campaña apoyándose en dos pilares, marketing y obsesión. No hay otra manera de consagrarse como la vedette de la temporada sin saber cantar ni bailar. O de protagonizar el boom teatral de la cosa sin tener casi experiencia en los escenarios. Y menos, convertirse en “la chica del verano” con 47 años.

Marketing y obsesión, exprimidos al máximo, fueron la fórmula. Así Graciela Alfano armó fríamente la presencia mediática más fuerte de la temporada sólo comparable a las desventuras narcóticas de Diego Maradona (39) desde Punta del Este hasta La Habana.

La estrella desarrolló, hasta el descontrol, su máxima obsesión: ella misma. Es difícil escucharla hablar sobre otra cosa. No tiene muchos otros temas de conversación. Claro, en eso no es muy original: el país entero se regodea con ese cuerpo de glúteos firmes, lolas retocadas y medidas ideales (95-62-93 declaradas). Pero su cuerpo es sólo una parte del negocio. El marketing necesita un buen producto, y sobre todo, un buen plan de venta. Graciela se dedicó con esfuerzo a las dos cosas.

Estrategia Cazamedios. Para aparecen en los medios, todo. Se prestó a hacer el show del piquito con una foca. Despreció en vivo y en directo a la sempiterna Tía Valentina (“Te corto mi amor, porque estás diciendo boludeces”, le dijo en “Movete”). Y especialmente insinuó e hizo trascender primero y exhibió y saturó después su increíble romance con un ignoto notero de 22 años. Una verdadera estrategia planeada desde el mismo momento en que la Alfano supo que iba  a ser el gancho femenino indiscutible de la sexta temporada de la exitosa dupla Nito Artaza –Miguel Ángel Cherutti.

A quince días del estreno de “Lo que el turco se llevó”, el plan de marketing se reforzó. Mientras todas las chicas del star system aseguraban estar solas, buscando al hombre de sus vidas, pensando que así estimulaban la febril imaginación masculina, ella decidió provocar de otra manera. Declaró un amor fulminante por Matías Alé, dos años menor que el hijo mayor de la Alfano, Nicolás (24). Hay que recordar que Alé desde el 3 de enero goza de dos horas diarias de pantalla como acompañante de Georgina Barbarossa (50) en “Venite” por Azul. No hay día en que en el programa –el primero en “oficializar” la relación, seguida con devoción por millones de mujeres en todo el país- no se haga mención al romance.

La escalada promocional empezó como suele suceder, con un  traspié: el semifracaso en su presentación de mediados del ’99 en ‘Gasoleros’; su presencia no produjo el boom de rating que Adrián Suar (32) esperaba. Dos frases que le propinaron la conmovieron entonces, “Nunca tuvo un éxito” y “No tiene idea de lo que es un escenario”, le dijeron, siempre solidarias, sus colegas. Graciela juró venganza. El llamado de la dupla de cómicos fue providencial.

Y así llegó el primer escandalete. Alfano apuntó a Moria Casán (51). Moria aceptó y entró en el juego. Pero no por ingenuidad. También se sirvió de él. Después de la pelea, vino la reconciliación en “Las noches de Moria” con piquito ratonero incluido y alza del rating. Las divas no tuvieron otro acercamiento, pero Alfano se ubicó en la pole position de la loca carrera que decidió correr por el podio del verano.

Fotos: Archivo Perfil

“Ella o yo”. Los ensayos de la obra –a los que jamás faltó y en los que invirtió y sigue haciéndolo, varias horas de entrenamiento prusiano- le permitieron una segunda movida mediática. La otra figura femenina contratada, María Fernanda Villaverde (32), duró apenas un par de ensayos. Artaza decidió pagarle por el contrato firmado con una sola condición: que no apareciese nunca más. La Alfano le había bajado el pulgar por algunos detalles: Villaverde era más alta, se movía bastante bien y sobre todo, es joven. “Ella o yo” dijo entonces Grace (como obliga a que la llame su troupe de colaboradores) y los cómicos no dudaron: “Grace”. Otro round exitoso.

Pasa horas con su coreógrafa Patricia Poole: hace entrenamiento de glúteos, abdominales y piernas y para ayudar a natura, entró al quirófano de Ricardo Leguizamón para un mínimo retoque de la boca y un oportuno redondeo de nalgas. El esfuerzo físico ayuda, pero con buen bisturí mucho mejor.

Así, llegó al estreno, el 17 de diciembre, en el teatro Atlas. Era el día. Las cámaras estaban allí, y ella no iba a defraudar. En el saludo final, apareció sin corpiño, cubiertos los pezones por unas estratégicas extensiones de sus cabellos. No estaba previsto el numerito, pero ella declaró, con frío cálculo de diva: “Me olvidé el corpiñito en Buenos Aires”. Le habrá llegado al día siguiente, porque el look no se repitió.

Nito Artaza, consciente de la jugada marquetinera, dijo desde el escenario ese primer día, parodiando a Groucho Marx: “Acá está, ustedes la vieron como vedette, si les gusta apláudanla, sino, critíquenla”. Al día siguiente, los medios no hablaban de otra cosa. Se estaba construyendo el éxito. En 68 funciones (hasta el 2/2/00) habían pasado por boletería 90.200 personas, dejando un total de 973.000 pesos. Un 20 por ciento más que la temporada pasada (con un 30% menos de gente en Mar del Plata) y casi el doble de público del espectáculo que lo sigue, el de Jorge Corona. La dupla Artaza-Cherutti fue el ámbito ideal para el divismo de la Alfano. Faltaba el romance del verano, el escandalete promocional, la aparición permanente.

Noticias. Febrero 2000. Página 2. Nota Alfano.

Flechazo. Ahí cayó Matías. Se sabe que los famosos tienen tiempos distintos del resto de los mortales. Será por eso que a fin de enero la pareja se dejó fotografiar emulando a los protagonistas de “Titanic” en un velero marplatense, para festejar “los dos meses de noviazgo”. Hay quienes desconfían de las verdaderas razones de este romance fulminante. Dicen que en la estrecha amistad entre Alé y Jorge Ibáñez, diseñador preferido e íntimo del círculo de la Alfano, está la clave de la relación. “Ella inventa una vida para los medios, les sirve carnadas, edita en su cabeza las fotos y las imágenes que, sabe por experiencia, les fascinarán –confiesa con picardía un colaborador de Alfano-. Hasta el año pasado, sus romances eran absolutamente secretos. Y cuando trascendía un rumor, ponía el grito en el cielo. Ahora llama a la prensa y se le tira encima a Matías. En realidad, es una farsa. Divertida y exitosa”. Los romances promocionales no son nuevos, claro. Pero la multiplicidad mediática de hoy alienta un bombardeo engañoso y lobotizante de una magnitud nunca vista. Es un tratado común de intereses recíprocos. A ella le interesan las tapas de las revistas. A algunos medios, la venta que la presencia del escándalo promete. La sobreexposición a la que Alé se vio expuesto de repente, en un ámbito que no conoce mucho, parecieron demasiado grandielocuentes para el muchacho. Él apenas balbucea frases de compromiso frente a la andanada movilera que se le vino encima. La vedette se pinta con brillos una “M” en su estómago, cada fin de semana, cuando sabe que Alé, cumpliendo su papel, asiste al show desde las últimas filas hasta el final. Entonces llega hasta el pie del escenario y baila embelesado con su amor de verano. Claro que la “M”-y la diva así lo dejó entrever puede querer decir “Matías”, como “Mirtha” (ahora tiene excelentes relaciones con Mirtha Legrand), o “Moria” (por razones obvias”) o “Mauricio Macri”, justamente la penúltima jugada. Consistió en una sucesión de intrigas que involucró al presidente de Boca, quien fue a ver el espectáculo solo y se encontró con un batallón de fotógrafos esperando su llegada. Un llamado femenino los había convocado. El hombre partió raudo después del show, hacia el hotel Sheraton, donde también se hospeda la Alfano. Ella se hizo esta vez la enigmática cuando el rumor decía que habían “dormido” en el mismo hotel.

La pareja Alfano-Alé podrá ser artificial, pero ello no desacredita la hipótesis sexual: ambos se encierran en la suite todo el tiempo en que no están posando frente a los fotógrafos, que no escucho.

Graciela hace un seguimiento admirable de lo que la prensa publica sobre ella. Un periodista que cubre la temporada sonríe cuando recuerda el furibundo llamado telefónico que recibió a minutos de que su revista estuviera en los quiscos: “¿De dónde sacaste que tengo 47 años, mi amor, tengo 43” le espetó la diva. Y cortó, no sin antes repetir su mantra contra toda mala onda: “¡Fush!¡Fush!”.

Noticias. Febrero 2000. Pág. 3. Nota Alfano

Seducción. Ella ejerce un poder de seducción, una especie de marca personal con la que consigue hasta evitar la publicación de algunos momentos deslucidos. Por ejemplo, cuando fue a hacer el show del piquito a la foca en el Aquarium (otra foto armada: ningún paseo es inocente). Llegó una hora más tarde, el público la maltrató, le tiró arena y le gritó “¡Viva Moria!”. Nunca se publicó. Otra: peleada a muerte con los conductores de “Rumores”, el programa de chimentos de América, consiguió que Alfredo Odorisio, gerente del canal y declarado admirador suyo, fuese tajante con la orden a Monti y Roccasalvo: “Tienen que hacerle una nota a Graciela”. A regañadientes, cumplieron. Cecilia Milone (32) su compañera de espectáculo aguantó estoica el híper protagonismo de Graciela: el momento cumbre fue cuando vio, desde su habitación, que la Milone salía en vivo para “Venite” en la pileta del hotel. Se vistió lo más sensual posible, bajó y copó las cámaras.

Marketing, obsesión: la fórmula. Pero su acoso a los famosos que paseaban por Mar del Plata tuvo una falla: quiso darle un piquito a Charly García y él le ofreció, apenas, su mejilla.

Bijáin de sin

Empezaba a entender después de un mes, cómo era Noticias. Qué significaba Noticias. Una de las pocas revistas argentinas que tiene un concepto claro de qué es y qué no es. Nunca había hecho yo claramente notas sobre la vida íntima de la farándula y no pensé que en la considerada revista seria del establishment sería el lugar en donde me metería en tema. Pero esa es la idea de “espectáculo” que tiene la revista en gran parte de sus páginas. Prima de Caras y de Semanario, Noticias  habla de las mismas cosas, pero tomándose todo seriamente. Para el periodista, no deja de ser divertido. Me tocó contar el principio del romance Alfano, pero para Noticias no era un romance (eso es poco para contar, según los parámetros Noticias) sino una aceitada estrategia de marketing de una estrella que empezaba a declinar. También entendí que el estilo Noticias bancaba y auspiciaba cierta maldad cool, cierta miradita por arriba del hombro. En esta nota se deslizan algunos alfilerazos de maldad. Supe por Gonzalo Sánchez, que estaba cubriendo la temporada en la costa para la revista, que Graciela Alfano se enojó muchísimo con la nota. Y que, como era la primera vez que veía mi nombre, dijo: “¿Quién es este Osvaldo Bazán? ¡Que Perfil no cree un monstruo!”. No le salió. Igual, hay que reconocer que la nota no daba dos pesos por el romance con Alé. Aseguraba que era todo armado y que no duraría más allá del verano. Visto los resultados, no resultó una nota confiable. Empezaba a estar en Noticias.

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