Opinión
Por Osvaldo Bazán
¿Así que en El señor de los Anllos, el retorno del rey, hay errores?. ¡Ay, qué problema! ¡Mirá cómo tiemblo! ¿En serio alguien se puso a corroborar si los hobbits tienen la espada en una mano y después en la otra y cosas así? ¡Mirá cómo tiemblo! ¿Se piensan que Peter Jackson se le escaparon esas minucias? ¡Por favor! ¿No ven que lo hizo para que creamos que es humano?
Lo único que está mal en El señor de los anillos es que termina. Si por mí fuera, la película debería seguir eternamente. Dicen que Dios tardó siete días en hacer el mundo. Jackson tardó siete años para hacer las tres películas. Tardó más, OK, pero tenía menos medios. Y el trabajo terminado de Jackson es mejor que el de Dio s(¿por qué no una nota con los errores del mundo de Dios?)
O entrás o no entrás. Si te pasás las treshoras viendo si en una escena el sombrero de Gandalf está chanfelado para un lado o para el otro, lamento decirte que te vas a perder una película que no te va a cambiar la vida (¡qué horrible sensación debe ser esa de ver una película que, efectivamente, te cambie la vida!) pero que sí te puede entregar todo eso que la vida debería darte y se niega.
Ahí está el anillo. Ahí están los orcos. Ahí está Frodo. Ahí está Sam. ¿Cómo podés ser tan burocrático para analizar si en una escena todos corren para allá y en la siguiente agarran para el otro lado? Y bueh. Hay gente que sufre, se ríe y se emociona. Y otros que buscan los errores de continuidad. Uno solito es el que decide en qué bando se ubica. Y en eso se nos va la vida.
Bijáin de sín
Me llaman de 23 y me dicen, escandalizados, que habían descubierto no sé cuántos errores en la segunda parte de El Señor de los Anillos. que escribiera algo sobre eso. Soy fan de Tolkien, de sus libros, de la saga de películas, de todo lo que tiene que ver con El Señor de los Anillos. Me parecía imposible que alguien se hubiera puesto a buscar errores, a mí no me daba tiempo -y eso que la había visto en ese momento como seis veces ya- por todo lo que entraba en ese mundo cada vez que la veía. Así que decidí escribir contra la misma nota que me habían propuesto. Recuerdo que apenas salió me encontré con Damián Szifrón, que estaba invitado a un programa que yo tenía en ese momento en TN, “Tenemos que hablar” y charlamos sobre el asunto. Él tampoco podía creer que alguien se detuviera en los errores de la película. Igual, sí, tenía errores.
