Contratapa. Hubo un accidente en la 34 05/03/08

Escrito por osvaldo el dia mar 5, 2008 en Critica de la Argentina, Notas Periodisticas, Novedades |

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(Por Osvaldo Bazán)

A Carlitos, mi único hermano, lo mató hace diez años una chica de clase media que casi ni recuerda haberlo hecho. No se conocían. Creo que ni en el final mi hermano le vio la cara. En realidad, creo que él no sabe bien qué pasó. Sin embargo, cuando aparece de noche en mis sueños, no me pregunta. Está sonriente como siempre, hablando de cosas del futuro, preguntándome cómo estoy. Carlitos venía por la ruta 34, de Norte a Sur, de regreso al pueblo. El pueblo siempre será Salto Grande, 2.456 habitantes, a 45 kilómetros al norte de Rosario, centro exacto del planeta soja. Carlitos venía de Totoras, el pueblo siguiente de la ruta que comienza en la avenida de Circunvalación, en Rosario, y termina en Salvador Mazza, Salta. Son 1.488 kilómetros pavimentados, una mano de ida y otra de vuelta. Se creó en 1944 por decreto. Cruza Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy. Se llama General Martín de Güemes. Pero todos le dicen “la 34”. También le dicen “la ruta de la muerte”, pero ahora todas son la ruta de la muerte. Mi hermano Carlitos volvía de colocar, en un boliche que se iba a inaugurar esa noche –se inauguró igual–, un proyector para videoclips. Le pagaban 50 pesos por el alquiler del aparato. Iba a bañarse, a cenar con su flamante esposa y a volver a Totoras con ella, a la inauguración. Estaba contento Carlitos. No sólo le pagaban, además tenía entrada gratis. En sentido contrario, la chica de clase media volvía desde Rosario a su pueblo, San Genaro (la ruta es Salto Grande, Totoras, Clarke, San Genaro). Estaba apurada o al menos eso es lo que una vez supe que dijo su amiga que iba en el mismo auto (en mi pueblo no decimos “coche”, decimos “auto”). Adelante de la chica iba un ómnibus de la empresa Güemes que hace el trayecto Rosario-Rafaela. Adelante del ómnibus, uno, dos, tres camiones. La chica, apurada porque era viernes, porque eran las nueve de la noche y quizás, nunca supe, porque quería ir a la inauguración de ese boliche nuevo en Totoras, decidió pasar al Güemes, a un camión, a otro, a otro. Apenas salió de su carril, vio dos luces de frente. Eran las del Fiat Uno de Carlitos, que –nunca hablamos de eso en las noches en que me visita– venía pensando que si sacaba 50 pesos por viernes, en 400 viernes terminaba de pagar el crédito de 20.000 dólares que acababa de pedir a mi nombre. Carlitos vio de golpe los faros de la chica que volvía apurada a San Genaro. Pegó un volantazo hacia la banquina, prefirió terminar en la cuneta al lado del criadero de cerdos, a pocos metros del arroyo, antes que chocar de frente. Hoy Carlitos contaría una anécdota graciosa en las reuniones familiares, recordando la noche en que terminó todo embarrado con olor a chancho en medio de la ruta que recorría unas cuatro o cinco veces por día. Pero la chica, no sé, se asustó o algo y en vez de volver a su carril se fue derecho a destrozar el Fiat Uno con mi hermano adentro. Dicen que Carlitos no sufrió, que se le clavó el volante en el pecho y se le abrió el cráneo en el mismo momento en que la chica, en vez de volver a su carril, pegó el volantazo más triste de mi vida. A la chica no le pasó nada. La vida es así. Ocurrieron otras cosas esa noche. La esposa de Carlitos recibió rápido las malas señales. Todos salieron a la calle en el pueblo, todos hablaban y a ella no le decían nada. Sólo atinó a llamarlo por teléfono, a decirle que tuviera cuidado, que hubo un accidente en la 34, que ya había preparado la ropa para la noche. Diez años después, todavía escucho sonar inútilmente ese celular perdido en la cuneta, oliendo a chancho y a sangre de mi hermano entre los hierros. Alicia, mi prima, tuvo que golpear la persiana de la casa de papá y mamá. Y no le deseo a nadie estar en el lugar de ninguno de los tres. Acá, en Buenos Aires, yo terminaba de bañarme. Esa noche Gloria Gaynor se presentaba en Bunker, un boliche que también tenía una pantalla en donde pasaban videoclips. Llamó Alicia y cuando me dijo “Carlitos murió”, le dije “Ah, bueno, voy” y corté. Y recién después entendí. Hoy, la 34 es aquella misma 34, con una mano de ida y otra de vuelta y el ferrocarril aburrido a su costado. La soja llega al puerto de Rosario sólo en interminables filas de camiones que exasperan a las chicas que quieren volver temprano a casa. La cuneta donde Carlitos pudo haberse salvado está cubierta con plantitas de soja. Mamá todavía le habla a una estrella, convencida de que Carlitos está ahí. Papá murió de tristeza a los 83 días. A la mañana siguiente, fui al boliche de Totoras. El dueño me dio el pésame y un billete de 50 pesos.

50 Comentario

  • karina dice:

    Que tristeza OB.
    Y que forma de transmitirla.
    K

  • augusto dice:

    Nota brava.
    Iba a escribirte sobre otras notas que acabo de descubrir, a partir de hojear el diario local Cruz del Sur, muy movilizadoras.
    Pero esta pudo mas que cualquier otra. Es como estar ahí en ese preciso momento.
    También será la cercanía, la 34, Ibarlucea y Logaritmo… Y que me sirvió para poder dejar que alguna bienvenida lágrima logre zafar del claustro, porque es difícil parar. Como “la chica”. Gracias.

    Fuerza, siempre.

  • osvaldo dice:

    Gracias Augusto. Pasaron 12 años. La ruta está igual, o sea, peor. Saludos.

  • noelia dice:

    osvaldo: tu nota nos deja a todos con un nudo en la garganta. era chica cuando paso el accidente de carlitos, soy de totoras, pero por lo que decian todos era un exelente tipo y un gran laburante. tuve la oportunidad de ver los trabajos que hacia y creo que despues de él no hay muchos que hagan ese laburo como un artesano, sin dejar escapar ni un detalle. ademas esta nota es la nota de todos los que transitamos “la 34″ donde el mal estado de la misma, los camiones, la famosa empresa güemes y la imprudencia de algunos que se sientan en el volante. hacen un combo que da miedo.
    gracias por la calidad de tus notas, sos un orgullo para la zona. se nota que los bazan le ponen pasion a lo que les gusta. un abrazo

  • Mariana Brignoli dice:

    Osvaldo, me emocioné mucho con esta nota.
    Me acuerdo del accidente de tu hermano aunque tenía sólo 12 años. Mi mamá ese día me dijo muy triste que había fallecido un compañero suyo de la escuela y buscó fotos de su infancia en las que estaba Carlitos. Cada vez que te ve en la tele recuerda a tu hermano con mucho cariño, quien era de buena madera como vos y tu mamá a quien conocí hace un tiempo en el cumpleaños de mi abuela y donde me enteré que era prima hemana de mi abuelo paterno.
    Te escucho todos los días en Un día perfecto y cuando nombras a Salto me pongo de pie como Mirtha, jaja.
    Mucha suerte en todo lo que emprendas… Un abrazo !

  • Betu dice:

    Qué tristeza enorme… Me emocioné muchisimo, sin palabras.

  • eloy dice:

    Me emocionó mucho , abrazo.

  • camparito dice:

    Qué triste, Osvaldo. Te mando un abrazo enorme, yo también me emocioné mucho.

  • Laura dice:

    me emocioné mucho OB, mi cuerpo se estremecio. vino cerca de la 34 y a veces viajo por ella, y esta tan terrible como siempre !

  • alejandro dice:

    ¡Qué horrible es el arrebato de la vida! Nos torna incomprensible todo y nos vacía de sentido. Pero para eso están las palabras, para delinear una posible cura, una posible reparación, para tratar de entender lo inentendible. Maravillosa tu narrativa. A seguir, a no bajar la guardia, siempre a seguir… Saludos.

  • Vero Tabasso dice:

    Nahuel, lo conociste por facebook, el amor de mi vida y con quien nos casabamos el 7 de diciembre, sufrio la misma suerte este ultimo 13 de Septiembre a manos de un colectivero de la linea 92 que decidio, a las 6 y 23 de la mañana, pasar una barrera baja en artigas y yerbal sin mirar para los dos lados. El tren de la linea Sarmiento se llevo a mi novio, con el que viviamos hacia 2 años, los sueños, los proyectos, y todo lo que nos dabamos todos los dias.
    Ojala me pudieras dar una respuesta si te pregunto como seguir… y como no morirse de tristeza a los 23 dias.
    Abrazo, Osva.

  • Lara dice:

    Realmente me dejaste sin palabras.
    Cada linea escrita me situaba en ese momento y me emocionaba cada vez más.
    Mucha fuerza, y seguramente en esa estrella se encuentre el alumbrándolos a ustedes y dándoles la fuerza que necesitan.

  • Vero Tabasso dice:

    Nahuel, lo conociste por facebook, el amor de mi vida y con quien nos casabamos el 7 de diciembre, sufrio la misma suerte este ultimo 13 de Septiembre a manos de un colectivero de la linea 92 que decidio, a las 6 y 23 de la mañana, pasar una barrera baja en artigas y yerbal sin mirar para los dos lados. El tren de la linea Sarmiento se llevo a mi novio, con el que viviamos hacia 2 años, los sueños, los proyectos, y todo lo que nos dabamos todos los dias.
    Ojala me pudieras dar una respuesta si te pregunto como seguir… y como no morirse de tristeza a los 83 dias.
    Abrazo, Osva

  • CAROLINA dice:

    que manera de transmitir!. quisiera decir tanto y solo puedo decir lo siento, pero jamas como vos, que siempre vas a estar ahí de nuevo. Yo también tuve un accidente hace 6 años, hasta el día de hoy espero que la persona que lo provoco me pregunte… como estas? hasta el día de hoy trato de encontrar algo positivo. Y para ser sincera lo único que aprendí de eso es que cada vez que decimos “te entiendo” nos estamos equivocando, es imposible entenderlo cuando uno no esta en el lugar.
    que Dios, le de paz a tu mama y a toda la familia para que con los años pueda transmutar el dolor a otro sentimiento mejor.
    Y que Dios bendiga la inteligencia de esa chica y la de tantas personas que suben a un auto sin tener conciencia de que lo que esta enfrente es una vida, RODEADA DE MUCHAS VIDAS.

  • Sergio Cuello dice:

    Quiero decirte, que te envió un abrazo desde el alma, bellisismo relato, lástima que no sea uno de tus libros, un personaje y cerras el libro y ya esta, siempre el personaje vuelve a vivir, pero aquí es real, duro, donde se siente con más dureza lo narrado.
    Que decir que siga tu madre, teniendolo en su estrella, nadie ha ido al cielo a saber si esta o no, así que los que creemos que en alguna estrella esta lo que nos arrebataron, vale la pena, y a vos, que sigas soñando con tu hermano con esa sonrisa que te regala. No todos tenemos esa suerte, que nos sonrian en sueños. Un abrazo

  • angie dice:

    y q decirte OB, desd mi inutil celular, si hoy hasta el cielo lo llora?

  • Nats dice:

    No sé bien que decirte, mejor te dejo un abrazo… las palabras suelen ser inservibles

  • analia dice:

    tu capacidad de transmitir a traves de las palabras es increible.

  • Ricardo dice:

    que buena forma de homenajear a tu hermano. Saludos desde rio turbio, santa cruz.

  • Eliana dice:

    Una tristeza completamente inimaginable!te mando un abrazo muy fuerte!Me conmovio de verdad!!!

  • Florencia dice:

    Mierda.

  • Claudia Rolón dice:

    Cuanta tristeza Osvaldo. No puedo imaginar cuanto dolor quedo en esa familia, cuanto dolor produce el hecho de que nada cambie. Es muy profundo tu “relato”, toca el corazón. Besos

  • celeste dice:

    mi tio murio al caer de una bicicleta porq se le corto la horquilla y a nosotros no mato de la angustia parte grande de mi murio ese dia con esa noticia y a mi abuelo que era su papa lo mato la tristeza en 52 dias despues de la muerte de mi tio se lo llevo él quizas necesitaba compania alla arriba….. se necesita mucho valor y coraje para aun seguir vivo despues de todo lo que nos paso…….. aun lo extrañamos muchisisimo y no hay un dia en que no me acuerde de el………………..

  • Jorge Baletti dice:

    Un año después de tu pérdida, en el ’99, yo perdía, también de manera trágica, a mi hermano Carlitos. Tenía 18 años.
    En mi familia todos nos hacemos un poco los giles, pero al bajarnos del “coche” negro nadie volvió a ser igual: a todos nos sobrarían, para siempre, los abrazos que no alcanzaríamos a darle. Si no fuera por la densidad del vacío, se diría que nos quedaron los brazos demasiado grandes. Ninguno lo dice (porque nunca se nos dieron bien las palabras), pero creo que todos lo besamos en la frente, cada noche, antes de dormir.
    Gracias por el texto, Osvaldo. Me impactó de modo particular. Es bello pese al dolor que relata. O quizás para mí, precisamente por ello.
    Abrazo grande.

  • Lalo dice:

    No puedo parar de llorar, nadie entiende en la oficina que me pasa, se me partio el alma al leer esto. Ojala Carlitos encuentre paz. Pasaron 12 años, pero igual te quiero expresar cuanto lo lamento, gran abrazo de corazon.

  • Aníbal dice:

    Osvaldo, yo tuve la oportunidad de conocer a tu hermano, nos unía la misma actividad, canal de pueblo, en los tiempos en que no encontrabamos todos los de la región en algún evento, por el futbol y otros. Cruzamos algunas palabras con Carlitos. Por lo poco que lo concí, era un tipazo y para muchos que lo conocíamos fue un golpe fuerte la noticia. Realmente, es conmovedora la carta. Imagino la impotencia.

  • leila dice:

    osvaldo a pesar de los años que pasaron el dolor siempre va a estar mis saludos y un gran abrazo del alma para calmar un poco ese sentimiento feo . Yo perdi a mi vieja hace 8 años y cada dia la extraño más. Lo que escribiste es increible se me llenaron los ojos de lágrimas.un gran abrazo y fuerza

  • Ana Lía Parodi dice:

    Osvaldo… cuánto dolor.
    Tus palabras se deslizan del corazón al teclado de una manera tremenda.
    Me dejaste lagrimeando y con ganas de darle(te) un abrazo a un desconocido.
    Sé que te voy a ver… un día, en esta vida.

  • Leticia dice:

    Que decir que consuele la perdida… No hay palabras… No alcanzan… Fuerte abrazo hermano…

  • Flavio dice:

    Cuanto dolor, cuan absurdo es el destino, cuanta negligencia en lo que nos gobiernan, los que no controlan las rutas, que cualquiera pueda tener un registro de “conducir”, manejo la mayor parte de la semana en rutas y autopistas por mi trabajo, la barbarie al volante no tiene fin, siempre encontramos la manera de innovar en la manera de “conducir”, ya no se trata de infracciones sino de conductas homicidas.
    Un abrazo enorme, si bien no nos conocemos te acompaño en este dolor inmenso!

  • Diego dice:

    Quiero escribir algo y realmente no me sale nada, simplemente un abrazo de alguien que te cree y respeta.

  • VIVIANA dice:

    HOLA, OSVAL… CUANTA TRISTEZA JUNTA, NOSOTROS QUE SOMOS DE TU PUEBLO NATAL SABEMOS MUY BIEN QUIEN ERA CARLITOS, LEYENDO LA NOTA TAMBIEN ME ACORDE DE AMADEO VOS SABÉS DE QUIEN HABLO , UNO DE LOS AMIGOS DE TU HERMANO,QUE TAMBIEN ESTA EN ESA ESTRELLA GRANDE SEGUN LA MAMI… EN ESTOS MOMENTOS SE ME ESTA PIANTANDO UN LAGRIMON DE AQUELLOS AL RECORDAR A ESTOS DOS AMIGOS, UN BESOTE, CUANDO VENGAS A SALTO BUSCAME PARA CHARLAR UN RATO, BESOS…..

  • Patri dice:

    Osvald, te banco!!

  • Viviana dice:

    Me emocioné con tus palabras. Te leo, te creo y te respeto como periodista. Y tal vez hayq ue cree un poco en lo que dice tu vieja: Carlitos está en una estella iluminándolos.

  • florencia dice:

    Como llore con tus palabras!tantos aÑos y la tristeza intacta,que bronca e impotencia!

  • Carlos dice:

    Usas la muerte de tu hermano para pegar por el lado de las rutas, los trenes y los camiones (con lo que rosquea todo el dia TN). No tenes sentimientos ni moral, 50 pesos anestesian tu ¿tristeza?.

  • Lucas dice:

    Un abrazo Osvaldo y mis respetos para acompañarte en el recuerdo de ese, tu dolor sin fin.

  • CUANTO HABRAS SUFRIDO MI SINCERO ABRAZO, HACE UN AÑOPERDI A MI HIJO, ENTIENDO A TU MAMI BS

  • Ivana dice:

    Osvaldo, tu manera de escribir y el amor que tengo por mi propio hermano me toca en lo más profundo, que tristeza

  • Mayra dice:

    Tristeza. Lamento tu perdida. Puede ser la de cualquiera de nosotros. Carlitos es una estrella Osvaldo. Abrazos.

  • Mirta dice:

    me acuerdo Osvaldo… como olvidar a Carlitos, (tantos años de novio con mi prima, Mirta, de Lucio), y como olvidar esa nefasta noche. Cuando la noticia llegó a Lucio, no podíamos creerlo… él te visita? es cierto eso? porque mi viejito no viene a charlar conmigo? Un abrzo Osval…

  • Analía Accetta dice:

    Fuerza Osvaldo. Me conmovió un montón tu relato. Soy de Totoras, apenas conocí a Carlitos porque sacaba fotos (creo, o filmaba?) en las fiestas de 15 de mi generación.
    Supongo que en ese momento, yo en plena adolecencia me enteré del accidente; pero a medida que uno crece, las historias de accidentes y pérdidas de gente conocida o no tanto afectan mucho más. Será porque uno se pone en el lugar del otro y no se puede imaginar tanto dolor junto. La Ruta 34 sigue siendo un peligro y el lugar donde se perdieron tantos conocidos.
    Te mando un fuerte abazo y a tu familia

  • Yo vivo en Centeno y todos los dias hay accidentes en la 34, de tantos que hay ya casi se nos han hecho callos, pero hay tantas familias destrozadas. Un abrazo.

  • Durisimo el realto, todavia lloro.

  • MONICA dice:

    QUE PUEDO COMENTAR, QUE SE ME CAEN LAS LAGRIMAS. LA PUTA QUE LOS PARIOOOOOOOO.

  • Romi dice:

    tengo 25 años, soy de totoras, hoy guardo con mucho cariño las fotos que carlitos nos sacó a mi hermana y a mi…. mi mamá siempre lo recuerda y cada vez que sacamos las fotos sale su nombre… yo sin tener recuerdos de él siento en esas fotos el amor que le ponía a su trabajo… mi novio también lo recuerda porq estaban armando el video de graduación con él, y lamentablemente también recuerda haber ido a ver que pasaba esa noche, que los bomberos habían salido a la ruta…
    hoy seguimos con una ruta que mata todo el tiempo a nuestros seres queridos…y a las que hoy recordamos con estrellas pintadas… pedimos la autovía y nadie nos escucha, parece que estos muertos no importaran…
    sin conocernos te mando mucho cariño y fuerza!!!

  • Leonara dice:

    Lo conocí a Carlitos, le hacía trabajos de filmación a mi viejo a principio de los 90, no nos vamos a olvidar nunca de ese día. Fuerza. Un abrazo grande. La 34, el Güemes, los camiones, todo, todo en esta ruta que inevitablemente transitamos está peor.

  • laura dice:

    impresionante esta carta, los que transitamos la ruta 34 sentimos temor por la gran cantidad de camiones, es un flujo interminables de camiones que hacen de silos, las banquinas osvaldo siguen con soja, un abrazo

  • fer dice:

    Osvaldo, primero abrazarte en el dolor interminable, pero también sentir y decir que creo que no se opone a la felicidad cuando le encontramos sentidos y para mi, hay un motor para la búsqueda de la felicidad en la expresión de tu dolor, que comparto, al descubrir que entre los volantasos de mala suerte existe un encadenado de circunstancias que hace que de esa estadística alguien sea atrapado indefectiblemente. La ecuación que parece poner a los transitantes en situación más que probable de muerte es la misma que parece decir: “es el precio de un país en movimiento”. Ruta, cosechas, puerto, camiones, colectivos, trenes sólo para las piedras y la soja. Atestamiento en la ruta y la ciudad, concentración de todo (gentes, oros, sojas, billetes, luces, sueños, dolores) vs, despolamiento y explotación de pueblitos, campos, montañas, ríos. Te abrazo en el dolor y en el sentido de saber que debemos trabajar para que no haya más estadísticas que digan que es probable que alguien, tu hermano, el mío, la madre y el hijo, el abuelo de… caeran en la mala suerte de lo que seguro pasará. Por que ya no pase trabajeré y tu dolor es fuente de deseo para hacer lo que pueda y lo que no también…

  • Cómo seguimos vivos después de golpes como éstos cuesta entenderlo. Perdí a mis bellos padres, jóvenes y felices, con 2 meses de diferencia. Pensé que no iba a poder soportarlo, y en verdad no puedo soportar la tristeza cuando los recuerdo. Me recomiendo no hacerlo. Nunca fui al cementerio. Las pérdidas no solo te imponen éso, sino que además, por lo menos a mi, me requirieron de un olvido operativo para poder continuar existiendo. Te dicen que el tiempo todo lo cura, pero yo no quiero que me cure. Quiero ir a ése dolor, agudo y asfixiante, cuando yo quiera.
    Osvaldo, no te sigo, apenas te vi un par de minutos en TN, llegué a esta nota por un retweet de alguien, pero ya me siento ligado, además de haber disfrutado tu relato, que ojalá hubiera sido ficción. Un abrazo.

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