Contratapa. Abrazar a Chile. 12/03/10
El Pelado era amigo de Cheché, dibujante chileno exiliado en Rosario, que nos ofrecía la casa de su madre, Margot, para que nos quedáramos allí. La casa era humilde y digna y bella y fuerte, como Margot. Nunca tuve un anfitrión más gentil, nunca me sentí tan en casa, nunca nadie se tomó las molestias de Margot para con los cuatro amigos del amigo de su hijo. Nosotros, jóvenes de clase media, ilustrados y argentinos, no habíamos estado nunca en una casa sin heladera. Margot nos acomodó a todos en su pequeño hogar y se fue a dormir a lo de una vecina. Pero se fue tarde, antes nos contó de las madrugadas en que los pacos de Pinochet habían sacado a la gente de la Población a la calle, casi desnuda, en invierno, y la hacía formar y se llevaban a dos, a cinco, a diez. Margot contaba las estrategias de la resistencia, los mensajes ocultos, la vida a pesar de todo.