“No, Ricky, no da para comedia musical”

Escrito por admin el dia dic 5, 2011 en Comedia Musical |

Las razones por las cuales …Y un día Nico se fue no se iba a realizar como comedia musical para mí eran muy claras. Así que esa tarde de abril, la cita con Ricky Pashkus en El Olmo era para, simplemente, poner un moño a una historia con la que me había entusiasmado pero que no tenía ningún viso de realidad. Quizás por cábala o por comodidad elegí la misma mesa de la primera vez. Sin embargo, antes de salir para el encuentro, un mensaje por messenger debería haberme dado una pista de lo que iba a ocurrir. Constanza Brunet, titular de Editorial Marea, la editorial que publicó …Y un día Nico se fue me comentó que iba a hacer una cuarta edición del libro. Publicado originalmente en 1999 en Bajo la luna nueva, el libro se convirtió en inhallable hasta 2004 cuando Constanza decidió reeditarlo. Lo hizo agregándole un prólogo del profesor Daniel Balderstone -una eminencia continental sobre literatura argentina- y un capítulo más: el que cuenta la vida porteña del personaje Osvaldo y en donde aparecen sus nuevos amigos y la marcha del orgullo gay.

Desde su aparición en la colección Náufragos de Editorial Marea el libro siempre se había seguido vendiendo, lenta pero inexorablemente. Con los problemas de una editorial que nacía -…Y un día Nico se fue es el primer libro de la colección Náufragos- pero con la constancia del trabajo amoroso de Constanza. En abril del 2011 el libro era otra vez inhallable y Constanza decidió que bien valía una nueva edición. “Más si ahora la llevás al teatro”, me escribió. Y yo no le expliqué en ese momento que no, que había desistido de la idea. Menos mal.

Pedí un café doble y esperé a Ricky que entró sonriente con el libro en la mano y la fe inquebrantable en lo que íbamos a hacer. Ni siquiera llegué a decirle que había renunciado a la idea. No pude. Empezó a hablar del libro, de por qué el libro era, prácticamente, una comedia musical. De qué música pensaba yo que debía llevar. De qué música pensaba él que debía llevar. De cómo debían moverse los personajes. De qué cosas hacían de ese libro la comedia musical que él estaba buscando. De por qué creía que era acá y ahora que había que hacerlo.

No tuve ninguna razón para no estar de acuerdo.

-Una sola cosa Ricky, si vamos a hacer la comedia musical, la adaptación del libro al libreto lo quiero hacer yo…-dije.

-Eso es obvio.

-Una sola cosa más Ricky. No tengo la más mínima idea de cómo se hace.

-Yo te enseño -dijo y todo me pareció tan simple que no lo dudé.

Nos dimos la mano como gesto, como necesidad, como alegría. Nos dimos la mano en la mesa de El Olmo a la que había ido para decirlo que no lo íbamos  a hacer.

Quedamos en que una vez por semana, los viernes, Ricky vendría a casa y leeríamos el libro juntos. Ése era el inicio. Y le dije que sí.

Si querés negarte a una proposición de Ricky, pensá bien qué vas a decir. Y decilo antes de que él hable, porque sino, te convence.


3 Comentario

  • Aldi dice:

    Que buena la idea de compartir en tiempo casi real lo que va sucediendo Osvaldo!
    Felicitaciones y Muchas Gracias!
    Adoro la comedia musical y hace unos meses leí sobre este proyecto…estoy en la búsqueda del libro para poder ir a verla cuando se estrene con conocimiento previo de la historia…
    Que loca la manera en que empezó a forjarse el proyecto…loca pero no extraña, hoy las redes sociales, en este caso twitter, hacen que sucedan cosas inimaginables en otros tiempos…
    Saludos y nos estamos leyendo en este diario de ruta…

  • osvaldo dice:

    Veremos si es casi en tiempo real. Voy a intentar, pero también tengo en cuenta que hay muchas cosas que no voy a contar, para que no se pierda la sorpresa. Saludos!

  • Aldi dice:

    Si…si…eso es verdad!
    Conservar algo de magia para el efecto sorpresa!
    Saludos

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